San Diego, estado Carabobo. Una investigación académica desarrollada en la Universidad Arturo Michelena, titulada “Integridad académica en la era de la inteligencia artificial generativa: prácticas estudiantiles y respuestas docentes en una universidad venezolana” aporta nueva evidencia sobre uno de los desafíos y interrogantes más relevantes que enfrenta actualmente la educación superior: El uso no declarado de herramientas de inteligencia artificial generativa en la elaboración de trabajos académicos.
El estudio, analizó las experiencias de estudiantes y docentes para comprender cómo estas tecnologías están transformando las dinámicas de enseñanza, aprendizaje y evaluación dentro del ámbito universitario. El propósito era claro, entender realmente cómo la comunidad de la UAM emplea las herramientas de inteligencia artificial en este nuevo contexto tecnológico.
Entre sus principales hallazgos destaca que 56,3 % de los estudiantes encuestados afirmó haber presentado al menos una vez un trabajo como propio, cuando realmente fue elaborado total o parcialmente con inteligencia artificial generativa. La incorporación de este fenómeno plantea interrogantes a los que darle una solución, asuntos como: La autoría, la honestidad académica y los mecanismos de evaluación tradicionales.

Uno de los aportes más significativos del estudio fue la conclusión de que la integridad o ética académica parece estar más asociada a factores formativos (preventivos) que exclusivamente a mecanismos de control, prohibiciones o sanciones. Los investigadores encontraron que mientras mayor es la convicción de que utilizar inteligencia artificial, sin declararla, constituye formalmente una forma de plagio, menor es la probabilidad de que los estudiantes incurran en esta conducta.
El 61,3 % de los docentes destacó haber modificado sus estrategias de evaluación a raíz de la aparición de estas tecnologías. Los profesores ejecutan diferentes medidas en pro de garantizar la correcta educación del alumnado: Ante la sospecha o evidencia de uso no autorizado de inteligencia artificial, 58,6 % opta por solicitar una defensa oral para validar el aprendizaje alcanzado, mientras que 32,4 % permite corregir o adaptar el trabajo bajo criterios éticos previamente establecidos. Solo 3,6 % indicó que reprobarían inmediatamente la actividad.
Otro hallazgo relevante es el 53,8 % de los estudiantes señaló no conocer ninguna normativa institucional relacionada con el uso de inteligencia artificial generativa. Entre los docentes, el desconocimiento fue aún mayor: 71,2 % declaró no conocer lineamientos específicos sobre el tema. La población universitaria demostró que existe un vacío en su conocimiento de alguna normativa que regule el uso de la IA dentro de la institución.

A la luz de los resultados, los investigadores sostienen que la discusión sobre inteligencia artificial en la educación superior debe centrarse menos en su prohibición y más en la construcción de mecanismos que permitan aprovechar sus beneficios sin comprometer los valores esenciales de la formación universitaria. La investigación concluye que las universidades deben avanzar hacia políticas institucionales claras sobre el uso de inteligencia artificial generativa, programas de alfabetización ética y un rediseño de las prácticas evaluativas. No se trata de frenar la evolución, pero sí de proteger la capacidad de análisis propio, la producción intelectual auténtica y la responsabilidad académica.
Como parte de sus recomendaciones, el estudio plantea la necesidad de promover espacios de capacitación dirigidos tanto a estudiantes como a profesores y fortalecer modalidades de evaluación que permitan evidenciar el aprendizaje real, la reflexión crítica y la participación activa del estudiante en la construcción de sus trabajos. Estos hallazgos descubiertos por la comunidad investigativa de la Universidad Arturo Michelena aportan evidencia relevante para comprender cómo la inteligencia artificial está transformando la experiencia universitaria. Asimismo, ofrecen información útil para orientar futuras decisiones académicas.